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Si quieren saber más sobre su autora:
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Esta edición, como la de octubre, es un suplemento. A falta de tiempo y material La Vaca decide hacer este tipo de ediciones especiales pidiéndoles, entre otras cosas, colaboración a los lectores. Si tiene fotos que considera puedan acompañar los textos no dude en enviárnoslas. El crédito es todo suyo.
Está es la edición miselánea 1, escritos de todos lados, de todos los temas, plurales. Todo lo que tenga que decir, nada de lo que esperaban leer.
Este suplemento mantiene viva a La Vaca.
Amanecer
Daniel G. Castellanos
Eliana Henao Vargas (Zoé)
“Es como quedarse en “pelotas” ante un amor frustrado.” -Joaquín Sabina-
Diez minutos más de mierda, canción de fondo agotadora, miles de gritos encerrados; yo suspirando por tu boca, en tan solo una semana envenenaste mi alfabeto y te dejaste regar en mi pensamiento. Como esos vicios que recorren tu piel, te complacen sin porqués y dosis diarias necesitas, quiero ser.
Veo los diarios de ese caminante que es tan solo un peregrino y me recuerdan los humos que alguna noche me hicieron volar pero también toser pues su aroma lo hacía envejecer. Cansada de tanta miel con gaseosa y de simple galactosa me volví adicta al chocolate amargo, a ese que es puro incluso cuando esta derretido, así paso mis noches entre sones y sin sabores, entre vecinos fiesteros y ruidos de automóviles. Con tu lugar en mi cama acogido por un par de almohadas y en lugar de tus besos un peluche con aroma a vainilla de esa que me hacen sentir como una niña, una niña traviesa que prefiere pintar en paredes ilusiones perdidas de viento y sentimientos; que sonreír falsamente por una victoria envuelta de mentiras de las cuales sus amigos suelen llamar complicaciones de la vida.
Hoy no tengo más que mocos para darte ya que las letras de esa canción de amor se quedaron encerradas cuando corrí tras la última decepción, no vengo a pedirte horas de atención, ni mil amores pues con el estar aquí presente mis ojos ya no aguantan las ganas de robarte un beso atrincherado que te tome de la mano y te diga cual pelmazo que te quedes a mi lado. Hoy cualquiera puede andar de medias azules, hoy cualquiera toma té en las esquinas, y hoy cualquiera también escucha a sabina; pero no cualquiera se ríe de sí mismo, no cualquiera aprende de tristezas y no cualquiera baila sin canciones. - Yo soy muy sensible a la belleza así que no distingo el corazón y la cabeza. - Mientras me pinte las uñas, me enamoraba de un desconocido viendo una película de acción, para matar el frío y no hacerle caso a la razón. Sin embargo este querido señor, prefirió echar al viento el corazón y seguir con sus rizos sin matizar la canción.
Ahora me pregunto porque no me ingenie otra forma para crear un pasaje que no tuviera estación en el desamor sino que la magia nos llevaran a volar y las noticias al sueño no llegar. Quizás nunca te vuelva a encontrar o de la mano te vea caminar con una chica de medias azules que vaya bien con tu estatura y tu ritmo de caminar. Pues si alguna vez no muy lejos de estos tiempos de azar te vuelvo abrazar en tu sonrisa plasmare que yo no sé mucho de canciones ni de amores, pero puedo regalarte margaritas con una suave brisa que llegue a saciar tu sed. Porque mi vieja me enseño que “Dicen que hay un mundo de tentaciones, también hay caramelos con forma de corazones… Dicen que hay algo que tener, y no muchos tenemos”-
En Enero
El autor se encuentra en desacuerdo con el concepto de la propiedad intelectual por lo cual omitimos su nombre.
¡Los crayones de mi alma se esfuman en un vuelo metafísico, la realidad circundante se escapa en una témpora material, las risas de los niños se diluyen en epitafios de muertes olvidadas, lo incoherente se apodera de lo real, más lo falso es nuestro único escape!
La única solución es ingresar a una realidad etérea y ficticia, pero esto puede ser el ergo de una muerte anunciada. Escapar de lo que se esfuma es como huir de la muerte, escapar del tecnicolor, para que en una realidad ajena los colores nos den por bienvenida el rojo de la sangre y lo obscuro de los desperdicios humanos. En fin, nuestras disonancias con lo ajeno han de llamar por aquello desconocido e irreal. Lo único seguro es que las sombras de lo real en descomposición cierran las puertas del mundo, si, ese mundo de sangre y desperdicios es al que debemos huir.
Un vuelo físico hacia lo ideal desplegándose en alas de la imaginación en búsqueda de dicotomías de lo muerto y lo vivo, traducción de lo existente a lo imposible. Es la vil transgresión de un mundo muerto a un mundo platónico, al que queremos llegar así dicha transgresión produzca olor a mortecina. El ferrocarril de nuestros sueños es constantemente asaltado por el interés y los imaginarios del peligro, sino viajamos a otro mundo, no es por terror que albergan las imágenes de nuestro subconsciente, es porque la fuga ficticia hacia una realidad alternativa es considerada demasiada peligrosa, para un mundo en el cual, tememos a lo desconocido y a lo no indicado.
Nuestra imaginación es tan poco ilusoria, que lo real chasquea sus dedos para que nuestros sueños huelan a eses, sí es el caso y ha muerto lo irreal, volvámonos carroñeros dentro de nuestra fuga ficticia. Lo que se esfuma nos hace un llamado a comer de lo muerto, aun en nuestros mundos podemos soñar en lo imposible, pero ya no lo imposible nos puede soñar. Los sueños bailan al vaivén de nuestra visión en lo obscuro, es hora de dejar de abstraernos en lo determinado de la realidad. Quizá más allá del olor a desperdicios, nuestra transgresión imaginaria pueda volver la mirada de lo imposible a nuestros encuentros ilusorios.
Basta de niños muertos sin nacer, basta de ferrocarriles sin riel, basta de determinaciones en blanco y negro. Sin embargo, el panorama es desolador y la angustia de los epitafios en las frentes de cada uno de nosotros nos ha vuelto pésimos arquitectos de nuestros mundos ideales. Lo falso sigue siendo nuestro único escape, un escape que es demasiado peligroso para lo real, lo real tiene tanto miedo a la soledad que quiere de lo ficticio un hermano gemelo igual de mal oliente, es allí donde se nos abre un puente de luz, con alas negras volaremos hacia lo irreal cayendo en picada hacia la carroña y dejaremos que lo real muera de soledad.
Las Vacas mandan
Laura M. García
Dulce destemplado
Juan Diego Escobar